La energía de un lugar, la relación entre dos personas o la textura de un material pueden permanecer mucho después de mirar una fotografía.

Empezamos escuchando y observando. Preparamos una dirección clara y dejamos margen para que aparezca algo auténtico delante de la cámara.
Un buen conjunto de imágenes tiene ritmo: cercanía y distancia, momentos intensos y pausas. Queremos que el resultado comunique una atmósfera además de mostrar un tema.

